Día 25 - A mitad del camino: la autenticidad que Dios susurra
Una pausa a mitad del camino para agradecer, mirar hacia adentro y seguir andando con Dios y con ustedes
Llegar a la mitad de un camino siempre tiene algo de revelación. No es un aplauso ni una meta, es más bien un espejo. Mitad de viaje, mitad de alma expuesta, mitad de aprendizaje. Hoy estoy ahí. Día 25. Justo en ese punto donde una se da cuenta de que ya no es la misma que arrancó, aunque todavía le falte trecho por delante.
La autenticidad, esa palabra tan bonita en papel y tan áspera en la práctica, sigue siendo mi examen diario. No siempre es gloriosa. A veces me confronta. A veces me detiene. A veces me hiere antes de sanarme. Y otras veces me libera de formas que ni yo misma esperaba.
Con los años entendí que mi autenticidad no se mide por cuántas verdades digo, sino por cuántas máscaras dejo caer. No por lo que muestro, sino por lo que ya no estoy dispuesta a callar dentro de mí. Y, sobre todo, por cuánto dejo que Dios afine, pule y acomode esa voz interior que no quiero traicionar.
Ser auténtica sin Dios es solo carácter. Con Dios se vuelve rumbo. Camino. Direccional encendida hacia la mujer que todavía estoy siendo. Una autenticidad que no nace del ego que quiere aplausos, sino del espíritu que quiere ser verdadero. Aunque duela. Aunque incomode. Aunque me desorganice por dentro.
Y hoy, que empieza mi mes de cumpleaños, quiero agradecer. Pero no solo a Dios, que ha sido mi puntal, mi brújula y mi paciencia. También a ustedes, los que están leyendo esto, los que han caminado conmigo estas 25 reflexiones, los que me han escrito, los que han compartido, los que han leído en silencio, los que han abierto un pedacito de su día para dejarme entrar.
Gracias por acompañarme. Gracias por sostenerme sin saberlo. Gracias por esta pequeña comunidad que se ha ido tejiendo, puntada a puntada, palabra por palabra.
Y ahora que arrancamos diciembre, pregunto con cariño y picardía ligera:
¿Todavía tenemos gasolina para seguir esta segunda mitad del camino?
Porque lo que viene sigue siendo profundo. Sigue siendo humano. Sigue siendo real. Y yo quiero caminarlo con ustedes.
Gracias por esta parada. Gracias por este respiro.
Comienza diciembre, un mes lleno de luz, optimismo y alegría.
Y aquí seguimos, con Dios delante y el corazón despierto.


Pero ahora es que la cosa se pone buena… Vamo’ arriba!!!
Con tanque lleno ! 🚘