Día 19 - Expectativa vs realidad
Aceptar lo imperfecto
Uno siempre se imagina la vida con banda sonora triunfal, luces cálidas y público en pie. Yo, por ejemplo, pensé que estas reflexiones serían, mínimo, el equivalente espiritual de una gira mundial. Me vi recogiendo aplausos digitales, compartidas masivas y comentarios que me hicieran sentir como si estuviera escribiendo la gran obra espiritual del Caribe moderno, esa que la gente imprimiría, subrayaría y llevaría a retiros. Pensé que cada mañana habría un pequeño ejército de personas, café en mano, abriendo mi Substack como si fuera devocional, confesionario y luz matutina todo en uno.
Pero la realidad, esa vieja amiga que llega sin pedir permiso, me mostró las estadísticas. Y qué decir… cada día se abren menos. Menos. Como si esto fuera una membresía de gimnasio en febrero. No sé si la gente está ocupada, distraída, desenfocada, atrapada en su propia novela diaria, o simplemente esperando que yo les lea la reflexión por WhatsApp. El sueño de ver estas líneas en crescendo, tocando almas por docenas, no se dio.
Y ahí, justo ahí, me encontré con la verdad más sencilla y más liberadora: esto se ha convertido en mi ritual sagrado. Mi espacio de honestidad. Mi desahogo que respira entre lo humano y lo divino, entre la risa y el pellizquito de conciencia. Y si solo una persona abre esta página hoy, si una sola frase cae como agua fresca en alguien, si aunque sea un mortal perdido entre tantos clics se siente acompañado, entonces sigue valiendo la pena.
A veces la vida es así. Sembramos esperando una cosecha espectacular y lo que brota es algo íntimo, discreto, casi escondido. Y hay que saber decirle que sí. Porque Dios también habla en lo pequeño, en lo no viral, en lo imperfecto.
Quizás esta reflexión no se abra mucho. Quizás mañana tampoco. Pero aquí estoy, fiel a este ritual que me acompaña como quien se sienta al borde del camino a revisar el alma. Imperfecta, sí. Profundamente humana también. Y por eso, quizá, verdadera.
Aceptar lo imperfecto es, a fin de cuentas, aprender a descansar en la realidad que tenemos y no en la película que escribimos en nuestra cabeza. Y en ese descanso hay una gracia que no necesita estadísticas. Ni likes. Ni tendencia.
Solo necesita verdad. Y aquí estoy, entregándola como viene.


... Porque al final lo mas importante es ser fiel a ti misma, a lo que sientes, a lo que entiendes verdadero. Ese es el gran tesoro. Recuerda la parábola del sembrador... el no sabía en que tipo de tierra estaba tirando las semillas lo importante es que hacia lo que su corazón le decía sin expectativas... sigue adelante que el mensaje llegará a quien tenga que llegar en el momento justo.
Elisa: Particularmente a Mi me ha impresionado muy favorablemente la forma como escribes y presentas estas reflexiones, que busco cada mañana para leer al inicio de mi día.
Como dices, aún no recibas la retroalimentación de muchos lectores, puedes estar segura de que a los que nos llega tu mensaje, nos impacta de manera muy positiva. Espero que sigas alimentando nuestras almas con las reflexiones que faltan, día a día hasta completar tu objetivo de 50!!!!
Un abrazo!!🤗